Domingo, 08 de diciembre de 2019 | Año II | No: 707

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updated 8:05 PM UTC, Dec 8, 2019
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Feed k2 Reportaje - 356ebf1416441f7e15fdd219e67a2ecf - 2019-11-03 07:51:41

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México.- El miedo es una emoción de la que ningún ser humano está exento. Cuando la vida se desenvuelve en un contexto de violencia, el temor obliga a buscar protección, entendimiento, perdón. Para la gente “de bien” y los delincuentes, la creencia en algo más allá de lo terrenal se vuelve algo indispensable para sobrevivir al miedo.

Como gran parte del resto de las personas, los narcotraficantes, sicarios, ladrones, proxenetas, entre otros personajes, buscan encomendarse a una figura o creencia que les brinde el amparo que necesitan ante el peligro que enfrentan a cada instante.

Así, imágenes religiosas o cultos clandestinos se convierten en protectores y confidentes de personas que al igual que los demás, viven el temor y la vulnerabilidad a flor de piel. Ni el más despiadado se escapa de sentir la fragilidad de la vida humana.

“Tenemos muy tipificadas las emociones y creemos por ejemplo que un sicario no tiene emociones, con esto no digo que no haya un profundo proceso de deshumanización para poder salir y matar a otra persona.

“Sin embargo, esto no quiere decir que este tipo de personas no tengan creencias y prácticas religiosas y que, por supuesto tengan miedo y quieran ser protegidos”, aseveró Cecilia Delgado Molina, socióloga de la religión.

Para la también integrante del Laboratorio de Observatorio del Fenómeno Religioso del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, más allá del discurso tradicional que relaciona la paz y la no agresión con prácticas religiosas, la historia devela la unión intrínseca que en ocasiones tiene la religión y la violencia, usada incluso como justificación para emprender guerras.

Por ello, aseveró, no es de extrañar que, en este contexto, la gente que se dedica a generar violencia en la sociedad, tenga un acercamiento a efigies de diversas religiones o prácticas y que en algunos casos las adecuen a sus requerimientos, o bien, creen sus propios cultos en pro de sentirse salvaguardados.

Al respecto, el investigador de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), Alberto Hernández, comentó a Notimex que uno de los casos más emblemáticos de la apropiación de una figura religiosa católica se encuentra en la relación del Cártel de Sinaloa con San Judas Tadeo, el santo católico de “los  casos imposibles”.

“La figura más simbólica del Cártel de Sinaloa será San Judas Tadeo, el protector de mucha gente que está dentro del crimen organizado. Es quien dará seguimiento al ‘Chapo’ Guzmán y a muchos de los integrantes del Cártel de Sinaloa aun después de fracturado.

“Ellos le van a dar un ‘arreglo’ a la imagen pues le cambian el báculo del lado derecho al lado izquierdo y entonces ven a un San Judas Tadeo que teniendo el bastón de este lado, protege a quienes están dentro de la delincuencia”, aseveró.

No obstante, en la pasada detención y posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo del “Chapo” Guzmán, se pudo apreciar que el culto a San Judas Tadeo que profesaba su padre, posiblemente fue sustituido por el joven por la devoción al Santo Niño de Atocha, cuya imagen portaba en un escapulario.

En este sentido, la devoción por el Santo Niño de Atocha llegó a otros extremos cuando las personas que se dedican al robo de combustible lo “adecuaron” para convertirlo en el “Santo Niño de los Huachicoleros”, una figura que, en lugar de portar un báculo y flores, sostiene un bidón de gasolina y una manguera.

Por otra parte, el investigador comentó que un ejemplo de imágenes creadas y relacionadas íntimamente con el narcotráfico es Jesús Malverde, un personaje que, según la leyenda, fue un ladrón que robaba a los ricos para dar a los pobres y que hoy en día es venerado principalmente en Sinaloa, donde tiene una capilla.

“El primer santo que empieza a asociarse en México con el narcotráfico es Jesús Malverde, un santo protector y de apoyo a los narcotraficantes que venden y cultivan marihuana, ya que se cree que los protege de que los campos no sean atacados por las plagas”, refirió.

Asimismo, la Santa Muerte cuyo culto se cree nació en las prisiones mexicanas, se perfila también como una imagen de defensa para todo aquel que “busca protección contra la violencia o una muerte violenta y necesita una figura protectora que no les falle”, apuntó Alberto Hernández.

Además de estos cultos, la santería y la adoración a Satanás serían otras prácticas que estarían ligadas a la criminalidad, aunque al igual que en la devoción por la “Niña Blanca”, sus devotos no necesariamente tengan que estar involucrados en actos delincuenciales.

“La santería cubana va a ser atractiva también para los criminales sobre todo con la práctica del Palo Mayombe que tiene un importante número de adeptos”, sostuvo.

Para los partidarios a la veneración de Satanás, una capilla localizada en Pachuca, Hidalgo, será el lugar donde podrán venerar a una de sus representaciones, la efigie llamada “Angelito Negro”, según reportó el investigador José Carlos G. Aguiar en el texto “¿A quién le piden los narcos? Emancipación y justicia en la narcocultura en México”, publicado en la revista Encartes.

“El Angelito Negro es muy socorrido por narcotraficantes que vienen de diferentes lugares de Hidalgo, pero también de varios estados del país, como Michoacán.

“En estos altares, que son más bien unas vitrinas de cristal, se encuentran dos imágenes del Angelito Negro. La más grande representa a un ranchero de tez negra, vestido con traje y botas de texano y soga en mano. Aunque dos enormes cuernos crecen de su frente, signos inequívocos del diablo, el angelito lleva puesto un sombrero de ranchero.

“La imagen representa el arquetipo del narcotraficante rural del México de la década de 1970 hasta 1990, cuando los capos del narco eran hombres del campo, que cultivaban ellos mismos las plantas, y estaban en contacto con la naturaleza”, se lee en el artículo.

Sin importar el símbolo de la devoción, cuando la violencia está latente a cada paso, los delincuentes y las personas “de bien” no están exentos de solicitar protección y consuelo en todo aquello que pueda contribuir a sobrellevar el miedo, la emoción que corroe la vida.

INFOMX/INFOMX/NTX/AER/VGT

Santos y narcos

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México.- El miedo es una emoción de la que ningún ser humano está exento. Cuando la vida se desenvuelve en un contexto de violencia, el temor obliga a buscar protección, entendimiento, perdón. Para la gente “de bien” y los delincuentes, la creencia en algo más allá de lo terrenal se vuelve algo indispensable para sobrevivir al miedo.

Como gran parte del resto de las personas, los narcotraficantes, sicarios, ladrones, proxenetas, entre otros personajes, buscan encomendarse a una figura o creencia que les brinde el amparo que necesitan ante el peligro que enfrentan a cada instante.

Así, imágenes religiosas o cultos clandestinos se convierten en protectores y confidentes de personas que al igual que los demás, viven el temor y la vulnerabilidad a flor de piel. Ni el más despiadado se escapa de sentir la fragilidad de la vida humana.

“Tenemos muy tipificadas las emociones y creemos por ejemplo que un sicario no tiene emociones, con esto no digo que no haya un profundo proceso de deshumanización para poder salir y matar a otra persona.

“Sin embargo, esto no quiere decir que este tipo de personas no tengan creencias y prácticas religiosas y que, por supuesto tengan miedo y quieran ser protegidos”, aseveró Cecilia Delgado Molina, socióloga de la religión.

Para la también integrante del Laboratorio de Observatorio del Fenómeno Religioso del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, más allá del discurso tradicional que relaciona la paz y la no agresión con prácticas religiosas, la historia devela la unión intrínseca que en ocasiones tiene la religión y la violencia, usada incluso como justificación para emprender guerras.

Por ello, aseveró, no es de extrañar que, en este contexto, la gente que se dedica a generar violencia en la sociedad, tenga un acercamiento a efigies de diversas religiones o prácticas y que en algunos casos las adecuen a sus requerimientos, o bien, creen sus propios cultos en pro de sentirse salvaguardados.

Al respecto, el investigador de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), Alberto Hernández, comentó a Notimex que uno de los casos más emblemáticos de la apropiación de una figura religiosa católica se encuentra en la relación del Cártel de Sinaloa con San Judas Tadeo, el santo católico de “los  casos imposibles”.

“La figura más simbólica del Cártel de Sinaloa será San Judas Tadeo, el protector de mucha gente que está dentro del crimen organizado. Es quien dará seguimiento al ‘Chapo’ Guzmán y a muchos de los integrantes del Cártel de Sinaloa aun después de fracturado.

“Ellos le van a dar un ‘arreglo’ a la imagen pues le cambian el báculo del lado derecho al lado izquierdo y entonces ven a un San Judas Tadeo que teniendo el bastón de este lado, protege a quienes están dentro de la delincuencia”, aseveró.

No obstante, en la pasada detención y posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo del “Chapo” Guzmán, se pudo apreciar que el culto a San Judas Tadeo que profesaba su padre, posiblemente fue sustituido por el joven por la devoción al Santo Niño de Atocha, cuya imagen portaba en un escapulario.

En este sentido, la devoción por el Santo Niño de Atocha llegó a otros extremos cuando las personas que se dedican al robo de combustible lo “adecuaron” para convertirlo en el “Santo Niño de los Huachicoleros”, una figura que, en lugar de portar un báculo y flores, sostiene un bidón de gasolina y una manguera.

Por otra parte, el investigador comentó que un ejemplo de imágenes creadas y relacionadas íntimamente con el narcotráfico es Jesús Malverde, un personaje que, según la leyenda, fue un ladrón que robaba a los ricos para dar a los pobres y que hoy en día es venerado principalmente en Sinaloa, donde tiene una capilla.

“El primer santo que empieza a asociarse en México con el narcotráfico es Jesús Malverde, un santo protector y de apoyo a los narcotraficantes que venden y cultivan marihuana, ya que se cree que los protege de que los campos no sean atacados por las plagas”, refirió.

Asimismo, la Santa Muerte cuyo culto se cree nació en las prisiones mexicanas, se perfila también como una imagen de defensa para todo aquel que “busca protección contra la violencia o una muerte violenta y necesita una figura protectora que no les falle”, apuntó Alberto Hernández.

Además de estos cultos, la santería y la adoración a Satanás serían otras prácticas que estarían ligadas a la criminalidad, aunque al igual que en la devoción por la “Niña Blanca”, sus devotos no necesariamente tengan que estar involucrados en actos delincuenciales.

“La santería cubana va a ser atractiva también para los criminales sobre todo con la práctica del Palo Mayombe que tiene un importante número de adeptos”, sostuvo.

Para los partidarios a la veneración de Satanás, una capilla localizada en Pachuca, Hidalgo, será el lugar donde podrán venerar a una de sus representaciones, la efigie llamada “Angelito Negro”, según reportó el investigador José Carlos G. Aguiar en el texto “¿A quién le piden los narcos? Emancipación y justicia en la narcocultura en México”, publicado en la revista Encartes.

“El Angelito Negro es muy socorrido por narcotraficantes que vienen de diferentes lugares de Hidalgo, pero también de varios estados del país, como Michoacán.

“En estos altares, que son más bien unas vitrinas de cristal, se encuentran dos imágenes del Angelito Negro. La más grande representa a un ranchero de tez negra, vestido con traje y botas de texano y soga en mano. Aunque dos enormes cuernos crecen de su frente, signos inequívocos del diablo, el angelito lleva puesto un sombrero de ranchero.

“La imagen representa el arquetipo del narcotraficante rural del México de la década de 1970 hasta 1990, cuando los capos del narco eran hombres del campo, que cultivaban ellos mismos las plantas, y estaban en contacto con la naturaleza”, se lee en el artículo.

Sin importar el símbolo de la devoción, cuando la violencia está latente a cada paso, los delincuentes y las personas “de bien” no están exentos de solicitar protección y consuelo en todo aquello que pueda contribuir a sobrellevar el miedo, la emoción que corroe la vida.

INFOMX/INFOMX/NTX/AER/VGT

Calaveritas de azúcar, una dulce tradición 

calaveritas de azucar

México.- México pasó de representar la conclusión de la vida mediante la exhibición de cráneos humanos, a honrar a la muerte con calaveritas de azúcar. El alfeñique, técnica culinaria traída de Europa, llegó para mezclarse con nuestras coloridas costumbres y lograr una dulce tradición.

El origen de esta tradición se remonta a los antiguos mesoamericanos, quienes consideraban la vida y la muerte como un mismo ciclo que todos los seres humanos atravesamos. Por ello conservaban los cráneos, como muestra de una etapa de vida que se extendía a otro plano o nivel.

Altares como el tzompantli, que era una hilera de cráneos de quienes habían sido sacrificados en honor a los dioses y que ensartaban a través de perforaciones en los parietales, y la imagen del rostro del señor del inframundo y los muertos, Mictlantecuhtli, eran comunes en la vida de los antiguos mexicanos.

Las prisiones mexicanas y la Santa Muerte

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México.- En las cárceles mexicanas una imagen resalta entre la penumbra. Su figura, plasmada en la piel o en un pedazo de madera, es motivo de devoción. La “Niña Blanca”, formalmente conocida como la Santa Muerte, es la encargada de brindar protección y consuelo en la soledad del encierro.

A diferencia de las religiones tradicionales como la católica, el culto a la Santa Muerte en estos espacios se vive en la marginalidad, en el alma y en el cuerpo. Se cree que en la reclusión comenzó la veneración a la “Madrina”, como también se le conoce.

El investigador, Adrián Yllescas Illescas, relató que durante su indagación plasmada en el libro “Ver, oír y callar. Creer en la Santa Muerte durante el encierro”, descubrió que la devoción a esta imagen genera en los presos un sentimiento de identidad y protección para “soportar” lo que viven día tras día.

Comentó que durante sus visitas al Centro Varonil de Reinserción Social (Cevareso) de Santa Martha en la Ciudad de México, pudo constatar la discriminación que padece este culto, pues los internos únicamente pueden venerar a la “Niña Blanca” en los confines de sus celdas.

“En los espacios públicos de la prisión había dos capillas católicas y se supone que como institución laica no se puede permitir esto, pero las autoridades penitenciarias me dijeron que sí se podía porque son asociaciones religiosas aprobadas por el Estado y que además los reos dieron dinero para construirlas.

“Al cuestionarlas del por qué no podía haber un altar de la Santa Muerte en espacios como el patio o los lugares de visitas, dijeron que no, porque eso ‘hablaría de la mala conducta de los internos’ y que esa imagen se asociaba con ‘la violencia’”, recordó.

No obstante, en los espacios “privados” de las prisiones, la flexibilidad de las autoridades para levantar altares dedicados a este culto quedó de manifiesto hace algunas semanas cuando se dio a conocer el hallazgo de un altar en el extinto penal de Topo Chico en Monterrey.

A través de videos que circularon en redes sociales, se observó como una celda fue convertida en altar donde figuras de la “Niña Blanca” de todos tamaños convivían junto a ofrendas dejadas por los internos, incluso, se podía apreciar un sillón negro con las iniciales “SM”.

Para Adrián Yllescas el estigma que rige la creencia en esta imagen, es decir, el relacionarla con la violencia, la delincuencia y el satanismo, tiene un tanto de verdad y otro poco de perjuicios.

“La constante de los devotos a la Santa Muerte tiene que ver con que sus vidas están en riesgo, ya sea por ser delincuente o incluso policías, entonces recurren a una deidad que simboliza la muerte para buscar protección”, mencionó.

Agregó que, además, la creencia en la “Madrina” no está peleada con la práctica o identificación con otras religiones “permitidas” por el Estado y socialmente aceptadas o toleradas.

“Este culto se mezcla con otras creencias, no es que sean sólo devotos de la Santa Muerte, pueden tener cruces con la Santería, con la creencia en el diablo o en la Virgen de Guadalupe.

“La gente que vive en prisión convive con la muerte, no solo porque un motín o un atentado pueda ocasionar su fallecimiento, sino también está la muerte civil, por ejemplo, el olvido de sus familiares, y una forma de resolver esto es tener fe en varias creencias”, dijo.

Sostuvo que la devoción que los reclusos sienten hacia la Santa Muerte puede incluso frenar altercados entre “hermanos de fe”, lo que de alguna forma puede apaciguar la violencia en prisión.

“La identidad que genera este símbolo es que da protección, es decir, si tú eres de la Santa Muerte y yo también, pues evito lastimarte porque de una forma eres hermano de creencia y tampoco voy a ‘picar’ la imagen de la Santa Muerte que llevas tatuada’”, explicó el investigador.

Para muchos prisioneros, el poseer una figura tallada en madera de la “Niña Blanca” no es una posibilidad latente debido a carencias económicas. Sin embargo, recurren a una adoración aún más significativa que podría salvaguardar de un momento a otro, su bienestar y su vida.

“Si traes tatuada la figura esto habla de un compromiso que tienes con ella, hay un proceso simbólico material que se ve reflejado y no sólo de palabras, y eso permite que en un sistema donde todo es hacinamiento y violencia, este tipo de corporalidades ejerza una forma de autocontrol entre los creyentes”, apuntó.

En este sentido, Yllescas contó la historia de una chica transgénero quien tenía miedo de lo que podía sucederle cuando los internos le dieran la “bienvenida” al penal.

“Madrinita ayúdame para que no me pase nada, para que no me vaya mal en la ‘bienvenida’”, rezó la joven. Momentos después cuando le tocó su turno para ser recibida por los internos, al verle el tatuaje de la Santa Muerte, le dijeron “no pues llégale”. Su “Madrina” le había cumplido, recordó el investigador.

De acuerdo a sus indagaciones, puntualizó Yllescas, el culto a la Santa Muerte es una constante en todas las cárceles mexicanas en donde gran parte de los reclusos la venera. Ella es la luz entre la penumbra del encierro.

-Fin de Nota-

 

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Cempasúchil, embellece el camino al Mictlán

91025164México.- Cempoalxochitl, de origen náhuatl que significa “flor de veinte flores”, es desde la época prehispánica, la que adorna altares, ofrendas y entierros dedicados a los muertos. Los mexicas consideraban que era una flor parecida al sol, que iluminaba y embellecía el camino de los que vienen del Mictlán, el inframundo.

De acuerdo con la mitología mexica, las mujeres decoraban su cabello con guirnaldas elaboradas con esta flor, las usaban durante la ceremonia en honor a Cihuacóatl, la “recolectora de almas”, mitad mujer, mitad serpiente, protectora de la raza y madre que lloraba la muerte de los dioses mexicas con estruendoso: ¡Ay, mis hijos! 

Los primeros registros en lengua española de esta mítica planta datan de mediados del siglo XVI en el códice Florentino y en los relatos de la Historia General de las Cosas de la Nueva España, escrito por San Bernardino de Sahagún entre los años 1540 y 1580, aunque hay registro de ella gracias restos de ADN en ofrendas halladas en el Templo Mayor que han dado muestra de uso, no sólo en festividades fúnebres, sino también en ceremonias, remedios médicos, ofrendas de alta alcurnia y comida tradicional. 

La flor de cempasúchil se bebe en pulque o atole, se prepara en tortillas y guisos, en algunas comunidades aún se le da un uso medicinal como analgésico, en té para la gripa o antiespasmódico para cólicos e indigestión, inclusive, se utiliza para tratar problemas de la piel como verrugas, salpullido y llagas, cuentan las abuelas. 

En México, Puebla es el estado que ocupa el primer lugar en la producción de esta flor, se estima que se producen 17 mil toneladas al año, con lo que se posiciona el estado con un 76.6 por ciento a nivel nacional.

La Cempasúchil (Tagetes erecta) ha posicionado a Atlixco, municipio de Puebla, como el primero en producción con un estimado de 6 mil 499 toneladas, seguido de los municipios de Tianguismanalco, Palmar de Bravo, Huaquechula, Santa Isabel Cholula, Huejotzingo, San Pedro Cholula, de un total de 45 municipios productores.

De igual forma, Puebla ocupa la primera posición en el cultivo de Flor de Terciopelo o Pata de León, la cual es adorno en altares de niños y mujeres, pues se dice que en ellas descansan sus ánimas luego de atravesar 13 niveles para llegar al mundo de los vivos.

En Atlixco y Tehuacán se llegan a cosechar hasta 255 hectáreas. El Estado de México, Guerrero, Morelos y Guanajuato siguen a Puebla en la producción de esta flor.

Don Layus, nativo de Tarímbaro, Michoacán, cuenta a Notimex que ha sembrado Cempasúchil y Terciopelo desde que tiene memoria. Sus abuelos y bisabuelos las sembraban en épocas donde las tierras de “El Colegio” no eran ejidales y pertenecían a hacendados criollos. Y aunque asegura que el cerro ya no se llena de flor como antes, por el cambio climático, la deforestación y la falta de agua, estas cosechas mantienen a familias enteras.

Acaba leyenda negra del Penal del Topo Chico

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Monterrey, 30 Sep .- Cerró oficialmente el Penal del Topo Chico, una de las penitenciarías más antiguas e ingobernables del país donde las fugas, asesinatos, extorsiones y el autogobierno del crimen organizado, crearon una "bomba" que explotó cíclicamente en varias ocasiones en los últimos años.

Aunque desde noviembre de 2018 un equipo de asesores penitenciarios dirigido por Eduardo Guerrero Durán retomó el control del penal, el gobierno del estado decidió cerrarlo por ser un vetusto inmueble de 76 años de antigüedad, además de un emblema de publicidad negativa que ya quedó en medio de la ciudad de Monterrey.

En los últimos años incluso había pasadizos entre el área femenil y masculina, una bodega con armas, un bar VIP, un jacuzzi, decenas de restaurantes controlados por el grupo del crimen organizado en el poder e internos que permanecían encadenados en áreas sociales, como en el Salón Polivalente, porque si los ingresaban a los ambulatorios seguramente serían asesinados.

El pasadizo denominado “Uber” en las regaderas del baño de lo que fue el ala de mujeres, hasta antes de noviembre de 2018, era utilizado para pasar a las internas al Topo Chico y prostituirlas o abusar de ellas. Cuando las autoridades se dieron cuenta, clausuraron el pasadizo, un muro falso hecho con tabla-roca.

En la bodega en un drenaje de doble fondo había armas y cajas de whisky. Encontraron un fusil R-15 y cuatro cortas.

Esa bodega estaba junto a un bar VIP, donde el grupo que controlaba el autogobierno, Los Zetas, hacía fiestas y borracheras.

Otro signo de la característica explosividad del Topo Chico es que durante años, las autoridades estatales de Nuevo León simplemente sobrellevaron su ingobernabilidad.

Porque nunca lo adecuaron a su evolución poblacional, ni atendieron su objetivo de reinsertar a la población penitenciaria. Casi desde sus inicios, los internos vivieron hacinados y sin esclusas que los dividieran, al menos por la peligrosidad particular de cada bando criminal.

Delincuentes del crimen organizado, sicarios, violadores, ladrones, viciosos, defraudadores y pandilleros, convivían líbremente unos con otros, e incluso con jóvenes procesados por delitos menores y pacientes mentales.

El comúnmente conocido como Penal del Topo Chico abrió sus puertas el 3 de octubre de 1943 y fue inaugurado por el entonces gobernador de Nuevo León, el General Bonifacio Salinas Leal, quien estaba a unos días de cumplir con su ciclo administrativo.

Fue un edificio construido para albergar a 600 internos, pero apenas algunos años después empezó a ser un recinto con sobrepoblación, factor que empezó a definir un lastre que acompañaría a la penitenciaría a lo largo de toda su historia.

La ciudad de Monterrey siempre estuvo por encima del crecimiento y la actualización del Topo Chico.

Inspiración de "El Silencio de los Inocentes"

En 1959 fue internado en el Topo Chico el doctor Alfredo Ballí Treviño, quien tenía su consultorio médico en una céntrica colonia de la ciudad.

Era conocido como un hombre siempre impecable en su vestimenta, refinado y con excelente vocabulario, culto y proveniente de una familia de clase media alta de Monterrey.

Pero que fue encontrado culpable, confeso, de asesinar a un estudiante de medicina, Jesús Castillo Rangel, a quien luego de dormirlo con pentotal sódico le cortó la garganta y desangró en una regadera, para luego diseccionarlo hasta meter su cabeza y su cuerpo en una pequeña caja.

El crimen de Ballí Treviño inspiró a Thomas Harris a escribir la historia de terror del doctor Hannibal Lecter, en su novela “El Silencio de los Inocentes”.

Y es que el encuentro de Harris con el doctor Ballí, sentenciado a muerte por el homicidio, ocurrió gracias a que el autor de “El Silencio de los Inocentes”, entre otras novelas, visitó el Topo Chico para entrevistarse con Dykes Askew Simmons, un estadunidense preso por haber asesinado a los hermanos Hilda, Martha y Manuel Pérez Villagómez.

Ya en Topo Chico por este triple asesinato, Simmons había tratado de escapar y recibió un rozón de escopetazo en su huida. Así que el doctor Ballí Treviño, también interno en el penal y a falta de doctores, atendió las heridas del estadunidense.

Cuando Harris visitó el penal para hablar con Simmons, éste estaba convaleciente por el escopetazo, así que el periodista habló con su doctor Ballí Treviño, a quien conoció simplemente como “el médico del Penal del Topo Chico”.

Cuando Harris habló con Ballí Treviño sobre la locura de Simmons para asesinar a tres jóvenes hermanos, el médico le dijo al periodista que quizás el homicida había sido hostigado en su niñez, porque el estadunidense tenía labio leporino, como si eso fuera una disculpa psiquiátrica.

Llegó el carcelero y Harris se dio cuenta que el doctor con quien había estado teniendo esa extraña conversación era un interno más. Así, años más tarde, se inspiró en aquella plática y en la personalidad de Ballí Treviño para escribir sobre el personaje Hanibbal Lecter en la novela “El Silencio de los Inocentes”.

Años más tarde, en 1969, Simmons protagonizó un nuevo intento de fuga y esta vez lo logró. Vestido con los hábitos de una monja, escapó de la prisión en medio de un grupo de religiosas.

Y a Ballí Treviño le conmutaron su pena de muerte por 30 años de prisión.

Cuando llegaron los años 70, el edificio del Penal Topo Chico albergó prisioneros de la Liga Comunista 23 de Septiembre, grupo guerrillero que dio muerte a Eugenio Garza Sada en su intento por secuestrarlo. Entre los internos de este grupo ideológico estuvo Gustavo Adolfo Hirales Morán.

En 1974, ya con sobrepoblación, el capitán Alfonso Domene Flor Milán era el director del Topo Chico. El funcionario acostumbraba comer dentro de las instalaciones penitenciarias, en los comedores donde también se alimentaban los internos.

El 27 de marzo de ese año, Carlos López Atencio alias “El Cubano” y Rodrigo Alcalá López “El Huevo”, encabezaron un motín y asesinaron al capitán Domene.

El 17 de noviembre de 1997, el banquero Jorge Lankenau Rocha, de ABACO Grupo Financiero, fue detenido e internado en el penal, acusado de un fraude por 170 millones de dólares.

Al iniciar el nuevo milenio, el Penal del Topo Chico se convirtió en una “bomba de tiempo” por la proliferación de grupos de la delincuencia organizada, que vieron en los centros penitenciarios un negocio: la extorsión.

Además, con sobrepoblación los internos caminaban libremente por los diferentes ambulatorios y patios. Sin esclusas, sin control, con herramientas punzocortantes de todo tipo en sus manos, decenas de puestos de comida con peligrosas tomas de gas y todo bajo el control del autogobierno de Los Zetas.

Y la bomba de tiempo dentro del Topo Chico estalló en febrero de 2016. La lucha entre dos grupos delictivos por controlar el autogobierno se convirtió en una de las peores masacres en una penitenciaría en este país, dejando un saldo de 49 muertos y 34 heridos.

90926069Llegó el control en 2018

A partir de noviembre del año pasado, con una nueva asesoría penitenciaria, ya probada en otros estados y a nivel federal, llegó la reingeniería al sistema penitenciario de Nuevo León.

El líder de ese grupo de asesores es Eduardo Guerrero Durán, experto en Estrategias Penitenciarias y Sistemas de Seguridad, quien además fue el responsable de mantener a Joaquín “El Chapo” Guzmán en prisión y extraditarlo a Estados Unidos.

El control llegó con una nueva visión para estudiar la situación de los internos, celadores, instalaciones y de cómo desactivar un autogobierno. Con toda la información analizada, empezó una estrategia que abarcó nuevos protocolos de actuación y procedimiento.

El estado creó el primero y siempre solicitado Centro de Reinserción Penal Femenil de Nuevo León, acorde con el compromiso de la Conferencia Nacional del Sistema Penitenciario Mexicano, así como atendiendo una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Con ello salieron del Topo Chico las mujeres, luego de que durante años algunas eran extorsionadas y abusadas por internos a través del pasadizo denominado “Uber”, que conectaba con un muro falso el área femenil con el Topo Chico.

Ahora, ellas llegaron a un centro de reinserción limpio, ordenado, controlado por la Fuerza Penitenciaria.

Entre noviembre de 2018 y agosto de este año se trasladaron y reacomodaron 4 mil 898 internos, 846 de ellos y considerados peligrosos fueron a prisiones federales.

Hoy lunes se cierra una de las prisiones más peligrosas de México.

 

INFOMX/INFOMX/NTX/HG/AEG

Los rostros de los desaparecidos en la Ciudad de México

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México.- Braulio volvió de la escuela y, como hacía diariamente al caer la tarde, acudió al paradero del metro Pantitlán para ayudarle a su madre a cerrar el puesto de tortas con el que se sostenía la familia. Esa tarde, entre los autobuses y la lluvia que arreciaba, le avisó a su madre en lenguaje de señas -que aprendió con sus abuelos sordos-, que regresaría rápido. Hoy, después de esa tarde del 28 de septiembre de 2016, el joven que entonces tenía 13 años continúa desaparecido. 

A tres años de su desaparición, el rostro de Braulio Basilio Caballero ha quedado estampado en la calle Jaime Torres Bodet, junto a la primaria y secundaria de la colonia Adolfo López Mateos, a tres cuadras de la terminal del Mexibus-Pantitlán. Lugar donde fue visto por última vez.

Esto gracias a que, a inicios del presente año, los padres de Braulio hicieron contacto por redes sociales con una abogada y con el colectivo “Hasta encontrarlxs CDMX” conformado por familias de desaparecidos en la Ciudad de México, y que, debido a la nula visibilidad de estos casos, decidieron aceptar la propuesta de un artista del grafiti para plasmar los retratos de los ausentes en muros cercanos a dónde fueron desaparecidos.

Buscando solos

 

“Lo recuerdo tranquilo ese día, contento, incluso emocionado. Llevaba una sudadera azul cielo con rayas horizontales negras, con capucha, pantalón de mezclilla y tenis negros. Como estaba lloviendo, lo apresuré para que se dirigiera con su madre a ayudarle en su trabajo”, relató a Notimex Miguel Basilio, el papá de Braulio, sobre el miércoles 28 de septiembre de 2016. 

Desde que Braulio desapareció, su familia dejó el hogar que tenían en Nezahualcóyotl, sus padres cambiaron de trabajo e iniciaron el viaje por la búsqueda de su hijo. Han caminando por cada rincón de las alcaldías Venustiano Carranza e Iztapalapa, han tocado puertas en la justicia de los municipios de Neza, Chimalhuacán y Chalco; y a la par, siguen generando el sustento de una familia de tres, una familia incompleta. 

“Teníamos que repartirnos, unos a trabajar y otros a buscar”, ya que, después de que levantaron la denuncia en Capea, sólo recibieron el foto-volante con la cara de su hijo y salieron a volantear. Además, el padre de Braulio, asegura que les fue asignado un policía de investigación con quien la comunicación fue nula. “Nosotros nos concentramos en la búsqueda, pensando que la institución iba a hacer algo y nos notificaría. Pero en agosto de 2017 nos llamaron para decirnos que como no había línea de investigación, se iba a cerrar la carpeta”. 

Intentaron sin éxito que las televisoras se interesaran en su caso sin éxito. “Incluso para nosotros fue muy difícil volantear en la zona porque los mismos policías los quitan. A mí me sacaron de la línea 9 por pegar boletines de búsqueda de mi hijo”, explicó.

El Colectivo les ayudó a encontrar asesoramiento legal por primera vez en marzo de 2019, y gracias a la presión y exigencias de su abogada, el 16 de abril de este año se activó la alerta Amber y se reabrió una carpeta de investigación. Sin embargo, poco se ha logado desde entonces. 

Un mural por cada persona desaparecida

Dan Silva es el muralista que le propuso al Colectivo pintar los rostros de sus desaparecidos, todos jóvenes, todos en la ciudad, todos sin una respuesta contundente de la autoridad para su búsqueda y localización. 

Silva considera importante que los artistas se vinculen con los graves problemas que aquejan a México y busquen una manera de colaborar. 

El colectivo “Hasta Encontrarlxs CDMX” está conformado por cinco familias, cada una de las cuales tiene ya pintado un mural. A Viviana Garrido la vieron por última vez cerca del metro Ermita; a Pamela Gallardo en el metrobús La joya; a Mariela Díaz en metro Iztapalapa; a Sarahí López en el metrobús Casas Alemán; y el quinto, el de Braulio, ya se elaboró en las inmediaciones del metro Pantitlán. 

“Es devastador vivir con una ausencia. Sí que pesa, uno se lamenta día con día, no hay tranquilidad y llega un momento en que todo estalla. Si hemos logrado resistir y estamos juntos es gracias a mi hijo, que a pesar de su ausencia nos mantiene unidos a todos”, mencionó el papá de Braulio con la pintura fresca de fondo, con la imagen de su hijo desaparecido.

Una cata de ‘mota’ para difundir la cultura canábica

catar la marihuana

México.- En la Ciudad de México se multiplican los espacios que defienden el uso lúdico de la marihuana mientras se debate el camino hacia su legalización. Por ello, Notimex te lleva a una “cata de mota”, en el corazón de la capital.

Tres años han pasado desde que estos cultivadores principiantes lograron su primera cosecha de marihuana, en el vestíbulo de su casa, en la Ciudad de México. Lo que empezó como una manera de conseguir marihuana de forma segura, se convirtió en una pasión para estos cultivadores.

En México, la comercialización de la marihuana está prohibida, a pesar de que se permite un porte legal de hasta cinco gramos. Estos jóvenes aprendieron a cultivarla, cosecharla y a ofertarla mediante una cata de “mota”. 

¿Cómo es una cata de marihuana?

Los amigos fueron llegando a la casa hasta que se conformó un grupo de diez personas. Los cultivadores tenían cuatro variedades distintas de la planta, grandaddy purple cush, lemon garlic og, pineapple express y casey jones. Cada una tiene una combinación distinta de los tipos de marihuana sativa o índica, así como un porcentaje de THC, que es la sustancia psicoactiva que contienen. 

El primer paso de la cata es oler la flor molida. Se van pasando de mano en mano un grinder, un molinillo circular en el que se tritura la marihuana. Por otro lado, circulan una flor y una lupa, con la cual puede observarse los tricomas, es decir las glándulas de resina en la “piel” de la planta donde se concentran los canabinoides. 

Los cultivadores prefieren consumir la marihuana en vaporizadores, para evitar que la combustión de un cigarrillo contamine el sabor y afecte la salud.

“Con los vaporizadores no hay combustión, por lo que no hay dióxido de carbono en el proceso”, explicó uno de ellos. Dijo también que, aunque la falta de combustión retarda el efecto psicoactivo, es para él una experiencia de mayor calidad. 

La discusión actual

La cosecha casera de marihuana se multiplicó en México casi al mismo tiempo que una resolución de la Suprema Corte de Justicia, en noviembre de 2015, otorgó un amparo a cuatro miembros de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART), porque consideró inconstitucional que exista una prohibición total de consumir marihuana en el país. 

Los integrantes de la Smart acudieron a la Suprema Corte de Justicia porque la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) les negó una solicitud para usar marihuana con fines recreativos. Los consumidores lúdicos obtuvieron un fallo a favor y desde entonces otras personas han solicitado el mismo permiso a Cofepris para después impugnar la negativa en la Suprema Corte y obtener su permiso. 

Como respuesta, desde hace meses la Cofepris dejó de responder las solicitudes, deteniendo con ello el proceso.

“Han puesto trancas a los pedidos de uso lúdico ante Cofepris, que permite tramitar el amparo para cosechar, sembrar y transportar cannabis para uso lúdico y personal”, explicó uno de los cultivadores. 

El reclamo público de libre consumo de marihuana en México se ha traducido en marchas multitudinarias, así como en la apertura pública de clubes canábicos o tiendas dedicadas a la venta de insumos para el cultivo casero. 

“Te vas adentrando en el tema y si te gusta fumar, encuentras una planta cuidada y curada como debe ser. A mí me gusta tener un producto cosechado con mis propias manos y, al fumarla, saber que ha sido producto de mi esfuerzo”, concluyó uno de los cultivadores.

Sequía en Cuatro Ciénegas por mala administración

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Cuatro Ciénegas, Coah.- Organizaciones ambientales e integrantes de la comunidad científica han alertado sobre el agudo problema de desecación que enfrenta el valle de Cuatro Ciénegas, que habría perdido más de 70 por ciento de sus cuerpos de agua en las últimas cuatro décadas.

Mauricio de la Maza-Benignos, director general de Pronatura Noreste, aseguró que la causa estructural de la desecación, cuyos estragos se manifiestan en las partes más altas del valle, es la mala gestión del agua.

Señaló que a partir de la década de 1970 se empezaron a otorgar concesiones para el aprovechamiento de las aguas sin ninguna planeación, lo que “con el paso del tiempo nos lleva a una crisis ambiental que pone en peligro los ecosistemas únicos y característicos de este valle”.

Eugenio Barrios Ordóñez, subdirector general de Administración del Agua de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), aceptó que la causa primordial de la desecación es administrativa. "Sí hay una sobreexplotación de los mantos acuíferos que no es exclusiva de Cuatro Ciénegas, sino que pasa en muchas partes del país".

Detalló que la apertura de canales que sacan el agua del valle, principalmente para el riego de cultivos de alfalfa, es factor fundamental de la desecación.

El funcionario de la Conagua consideró que el principal reto que enfrentan para corregir esta situación es “cómo conciliamos la conservación del medio ambiente con las necesidades de la gente y del sector agrícola en particular”.

Yolanda Cantú Moncada, presidenta municipal de Cuatro Ciénegas, reconoció que ha habido “malos manejos” del agua desde hace muchos años y aludió también a problemas como el clima y las sequías.

Consultada sobre las acciones que ha emprendido para contribuir a la recuperación del humedal, señaló: “yo no tengo un proyecto como tal”, pero aseguró que está colaborando con el plan de recuperación del humedal anunciado recientemente por el gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme Solís.

90831031Saqueo del 82 por ciento del agua del valle

Sólo el 17 por ciento del agua del valle de Cuatro Ciénegas se queda ahí, reveló Mauricio de la Maza-Benignos, director general de Pronatura Noreste.

De acuerdo con una investigación que realizó esta asociación a partir de datos oficiales, de 104.8 millones de metros cúbicos de agua que la naturaleza aporta a este humedal anualmente a través de la lluvia únicamente 18.29 millones están concesionados por la Comisión Nacional del Agua a predios localizados en el valle de Cuatro Ciénegas.

El resto se fuga sin ningún control de Cuatro Ciénegas, lugar único en el mundo porque sus fosas preservan las condiciones del mar ancestral, aseguró De la Maza-Benignos.

Aunque existen seis canales principales que conducen el agua fuera del valle, se ha documentado que el de Saca Salada con una extensión de 80 kilómetros es el punto más crítico: se estima que el cauce artificial construido de forma muy rústica se lleva más de la mitad del agua superficial.

El desorden en la gestión del valle de Cuatro Ciénegas no es propio de las aguas superficiales: Pronatura Noroeste develó que más de la mitad de los títulos otorgados para el aprovechamiento de las aguas subterráneas presentan inconsistencias, por lo que la disponibilidad del recurso se subestima en 5.95 millones de metros cúbicos al año.

Así, en 2018 el humedal reportó un déficit de 7.59 millones de metros cúbicos anuales, que podría ser 14 millones si se consideran las irregularidades detectadas.

Al respecto, comentó Eugenio Barrios Ordóñez, actualmente la Conagua está revisando y actualizando el padrón de usuarios para saber con exactitud cuántos pozos hay en el valle y cuánta agua se extrae de cada uno.

Explicó que esta acción forma parte del plan global de esta dependencia para empezar a recuperar el equilibrio del acuífero a través de la emisión de un reglamento que fije todas las condiciones de extracción del agua; el plan contempla también la actualización del padrón de usuarios del agua, la delimitación real del líquido disponible y la modernización del distrito de riego.

Aunado a ello, señaló que la Conagua está colaborando con la estrategia trazada desde el Ejecutivo local para recuperar al menos 10 hectáreas del humedal, cuyas acciones principales son el cierre de canales de riego y el tratamiento de aguas negras para su incorporación en el uso agrícola.

El saqueo del acuífero inició hace un siglo

Juan Carlos Ibarra Flores, director del Área de Protección y Fauna de Cuatro Ciénegas, relató la historia de saqueo del acuífero de Cuatro Ciénegas, que es literalmente un oasis en medio del desierto.

Inició hace más de un siglo cuando se construyeron los primeros canales para extraer el agua del río Mezquites y sus afluentes al poblado vecino de Frontera.

Para la década de 1960 la superficie del humedal disminuyó considerablemente por el incremento de la canalización del agua con consecuencias negativas para las especies nativas del lugar.

El director del Área de Protección y Fauna de Cuatro Ciénegas señaló que los primeros grandes estragos se hicieron visibles en la década de 1980, tras las perforaciones que se realizaron en el valle de calaveras y en el lugar conocido como el Cañón, lo que decantó en la desecación total del río con el mismo nombre.

A finales del siglo pasado se hicieron nuevas perforaciones y desmontes en el Valle del Hundido, por lo que se secó la poza del poblado de Nuevo Atalaya y después gran parte del sistema Churince, concluyó Ibarra Flores.

Mauricio de la Maza-Benignos comentó que durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa se emprendió un proyecto de 800 millones de pesos que agravó la situación: se construyeron tuberías para reducir la pérdida por evaporación, pero se incumplió la cancelación de los canales a cielo abierto por lo que el líquido empezó a fugarse por dos vías.

Refirió también que en agosto de 2018, al observar en la poza La Becerra los síntomas que antecedieron a la desecación del sistema Churince, Pronatura Noroeste y el Museo del Desierto colocaron una barrera que regula la cantidad de agua que sale de la poza, lo que permitió que el Río Garabatal recibiera su primera gota de agua después de 30 años de total desecación.

A principios de 2019, Pronatura Noroeste, luego de tres años de litigio con la Conagua, ganó un amparo que prohíbe a la Federación otorgar más concesiones para el aprovechamiento de las aguas subterráneas de Cuatro Ciénegas en tanto no se resuelva el desorden administrativo existente.

Por su parte Eugenio Barrios Ordóñez, subdirector general de Administración del Agua de la Conagua, apuntó que la historia reciente de Cuatro Ciénegas es “los que quieren el agua para regar y los que no dejan pasar el agua”.

En ese sentido, refirió que como la autoridad responsable del manejo del agua en el país su trabajo consiste en “la conciliación de esos intereses que beneficien a todos”, pero poniendo al frente de la negociación el valor del lugar en términos su biodiversidad única en el mundo y de su categoría de sitio Ramsar, es decir de humedal de importancia internacional.

El 7 de noviembre de 1994, el valle de Cuatro Ciénegas fue declarado Área Natural Protegida con el carácter de área de Protección de Flora y Fauna debido a la gran cantidad de especies endémicas que posee, es decir flora y fauna que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.

 

INFOMX/INFOMX/NTX/FG

Cuando el silencio tomó las calles de la Ciudad de México

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México.- En una ciudad que no duerme, donde la prisa, las marchas y el ruido estrujante de las vialidades es el común denominador, el 19 de septiembre de 2017 se convirtió en el día en que el silencio se apoderó de las calles de la Ciudad de México.

A 120 kilómetros de la Ciudad de México, con epicentro en Morelos, se liberó la energía sísmica que a las 13:14 horas cimbró el centro del país con magnitud de 7.1. Cercanía e intensidad dieron escasos segundos para que las personas salieran de sus hogares y centros de trabajo, detuvieran sus automóviles y trataran de ponerse a salvo.

32 años después de la mañana trágica de 1985, se planeó un simulacro y se realizó a las 11:00 horas. En las guardias de honor se recordó a las víctimas, se reconoció a los rescatistas y se replantearon demandas ciudadanas por más de tres décadas de desatención. Nadie sabía que horas después de conmemorar ese suceso, los recuerdos regresarían como vivencias.

El sonido de alerta sísmica se oyó de fondo con el piso en movimiento. La arenilla caía sobre la cabeza de quienes bajaban escaleras tambaleantes y los nervios se dispararon cuando las paredes empezaban a agrietarse.

El 19 de septiembre no queda en el olvido para los que viven y transitan por la Ciudad de México porque, aunque los sismos son una constante, la exactitud de fechas creó una coincidencia desafortunada que conectó de inmediato la palabra «tragedia».

En las primeras horas, la sociedad civil realizó listados de personas desaparecidas que se fueron depurando entre los sobrevivientes y las víctimas mortales. La cifra oficial contabilizó 369 personas fallecidas.

A las 14:00 horas de ese martes, colonias enteras se vistieron de gris. Nubes de polvo cubrieron el horizonte; edificios compactados, bardas sobre el suelo, luminarias y árboles colapsados. Empezó a oler a gas y se interrumpió la energía eléctrica, pero se desató la energía humana para levantar piedras de mano en mano. 

Los autos se detuvieron, las personas llenaron las calles. Era tiempo de ayudar, a lo que fuera, cualquier acción era buena, inclusive en medio de réplicas; no esperaron acciones de gobierno, como pudieron iniciaron los rescates, la reconstrucción. 

La palabra «ciclo» predispuso a los mexicanos a una noción, muchas veces equivocada, de que los sucesos no se repiten. La Ciudad de México no fue la única que sintió los embates de este suceso, también en Chiapas, el Estado de México, Guerrero, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala.

Después de 1985, la sociedad mexicana educó a sus ciudadanos con el lema «no corro, no grito, no empujo». En las escuelas se volvió un señalamiento obligado y en las conciencias una rutina básica para salvar la vida; sin embargo, en 2017 no bastaron los anuncios, las indicaciones, los tiempos y las rutinas de Protección Civil. Las personas corrieron para resguardarse y gritaron pidiendo auxilio.

Y al igual que hace 32 años, el gobierno esperó los reportes oficiales de Protección Civil y Seguridad Pública: Se reaccionó cuando en las calles ya había filas de brigadistas.Senado 

Al menos un millón 200 mil personas vieron afectado su patrimonio y algunos encargados de hacer llegar los recursos a los damnificados fueron señalados por desviar los apoyos a campañas políticas. Además, un cártel inmobiliario que entregó a diestra y siniestra permisos para la construcción de inmuebles que no cumplían con los protocolos mínimos de seguridad.

Las manos mexicanas y de otras naciones se entrelazaron, llegó apoyo económico, en especie y capital humano para rescatar, asistir y reconstruir el corazón de México. La comunidad internacional se unió para asistir a un país al cual la tarde de ese martes se le detuvo el tiempo y se le apagó la voz.

Esta galería muestra el antes y después de un suceso que marcó la existencia y vida de quienes habitan la Ciudad de México. Todos los detalles que conlleva un proceso de reconstrucción documentado por las fotógrafas y fotógrafos de Notimex.

El sismo de 2017, como antes el de 1985, dejó experiencias en cada uno de los ciudadanos, en México entero. Unió, movió y motivó a ayudar. Reunió a propios y extraños para levantar escombros, reconstruir espacios y cimentar sueños.

Se quedó inmóvil en la memoria de los mexicanos, como el día en que el silencio era el escenario y el puño levantado una señal de vida.

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