Viernes, 18 de octubre de 2019 | Año II | No: 656

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updated 2:59 PM CDT, Oct 18, 2019

Protesta, ira y diamantina

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México.- La protesta en el Metrobús Insurgentes de la noche del 16 de agosto donde llovió diamantina en color morado y rosa por todos lados, como parte de la protesta #NoNosCuidanNosViolan, subió de tono de manera abrupta y los manifestantes desataron su ira y rabia contra todo lo que se les atravesaba.

Fue una tarde noche donde imperó el enojo y la marcha feminista alzó la voz como nunca antes lo habían hecho, algunos y algunas se taparon el rostro con pañuelos y mantas, pero el común denominador era lanzar diamantina y de esta manera dejar su marca morada o rosa.

En la estación de policía “Florencia” fue objeto de innumerables pintas y las palabras más utilizadas fueron “violadores” y “cerdos”, los cuales remarcaron en diferentes colores.

Antes de llegar a la glorieta de Insurgentes los manifestantes detectaron a un numeroso grupo de agentes de Tránsito en su mayoría mujeres, quienes en un principio intentaban desfogar el tráfico vehicular.

Los elementos de Tránsito fueron acorralados y al grito de “violadores” los fueron copando al tal grado que los oficiales se replegaron contra la pared y fue allí donde recibieron una lluvia de insultos, diamantina morada y fueron rociados con pintura en aerosol de diferentes colores.

El fuego también se hizo presente durante esta marcha, y varios participantes quienes vestían de negro pintaron palabras y posteriormente las rociaron con combustible para después arrimarles un cerrillo encendido.

Cuando el grupo de feministas llegó al Metrobús Insurgentes las cosas se salieron de control, comenzaron a vandalizar la estación, hicieron pintas y dejaron su marca con grafitti en casi todas las paredes.

La intervención de los cuerpos policiacos brilló por su ausencia, las autoridades de la Ciudad de México reconcentraron a todos sus uniformados, y los conminaron a mantenerse al margen de la marcha.

Cuando los rayos del sol desaparecieron, una turba se apoderó de la estación del Metrobús Insurgentes y tras pintarrajear los muros y lanzar diamantina al aire, la marcha que en todo momento fue pacífica se descontroló.

Comenzaron a romper cristales y mamparas, lanzaron todo tipo de objetos desde piedras, maderas y hasta extintores, destrozando la mayoría de los anuncios luminosos, mientras tanto cerca de la estación se suscitaron agresiones físicas, puñetazos e insultos.

Fue en ese momento cuando se respiró un ambiente de enojo y la ira se apoderó de la muchedumbre, los gritos de justica fueron cada vez más fuertes, y la gente corría de un lado a otro tratando de atrapar a los golpeadores.

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